El debate sobre la legalización de la marihuana lleva un tiempo largo instaurado en la sociedad tanto argentina como global. ¿Legalizar o no?, esa es la cuestión.
La permisión de las drogas traería consigo buenas noticias como el control del narcotráfico, un accionar activo de parte del Estado y un control más claro sobre el mercado.
Cabe destacar que el cannabis y el resto de las drogas ilegales están prohibidas en Argentina desde noviembre de 1989 cuando se dictó la ley 23.737 donde se establecen duras penas para el narcotráfico y al consumidor.
En 2004, la diputada Diana Conti presentó un proyecto de ley para despenalizar la tenencia de drogas para consumo personal que tuvo el visto bueno de la jueza de la Corte Suprema Carmen Argibay gracias a dos argumentos: No se deben meter presos a los adictos porque lo que necesitan es un tratamiento, y que legalizando el consumo y la tenencia de drogas propiciaría un mercado con cierto tipo de control.
Muchas son las personas que dicen que la marihuana genera adicción pero esta hipotesis ha sido fervientemente negada ya que, a diferencia del cigarrillo que contiene nicotina, la planta de cannabis es natural y al no tener aditivos no genera dependencia física pero si puede generar adicción psicológica, como la que produce el chocolate.
Además, abrir el mercado a las drogas implicaría una participación del Estado que según el doctor en Economía Política, Rodrigo Uprinmy Yepes, debe haber una regulación diferenciada entre drogas duras y blandas y por sobre todo, una diferenciada producción, oferta y distribución de las sustancias.
Entonces, a modo de conclusión, la apertura del mercado hacia las drogas, como ya fue probado en Holanda, dejaría sin sentido la existencia del narcotráfico ya que el Gobierno no sólo controlaría la calidad del producto sino que también toleraría su uso y por sobre todo, como asi lo propone el economista, crear un mercado pasivo donde no se estimule el uso de las drogas, sino tratar de disuadir al consumidor sin llegar a la prohibición.